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Imagínese delgado

Actualizado: 30 de ene de 2019

La manera en que come es quizá tan importante como lo que come


Imagen tomada de Pixabay


No es nada extraño que a las personas con diabetes se les hable mucho sobre la importancia de seguir una dieta. Aproximadamente el 90% de las personas recién diagnosticadas de diabetes tipo 2 (no dependiente de la insulina) tienen sobrepeso. La obesidad aumenta la resistencia a la insulina y contribuye a muchos problemas de salud, incluyendo las enfermedades cardíacas y de los vasos sanguíneos. Es un hecho que cuando una persona obesa con diabetes tipo 2 intenta bajar de peso sufre, con frecuencia, una reducción de sus niveles de glucosa en la sangre y como resultado pueden disminuir sus requerimientos de insulina o de medicamentos orales para la diabetes.

Es obvio que muchas personas que no tienen diabetes también intentan perder peso. Parece que cada semana se publican nuevas dietas y que cada una de ellas promete que pueden “quitarse” muchos kilos en poco tiempo. Es posible que la persona que tiene diabetes y pesa demasiado comience a creer que el comer una extraña –y malsana- combinación de alimentos es la única forma de bajar de peso. La verdad es que aunque muchas personas sí bajan de peso al seguir la dieta de moda, la mayoría lo recupera al dejarla. Así que ensayan otra dieta y continúa la eterna búsqueda de la dieta que “sirva”.

Estas personas no se dan cuenta de que entre dieta y dieta aumentan los kilos perdidos, puesto que jamás abandonan sus viejos hábitos alimenticios que, para comenzar, fueron los que les hicieron engordar.

Con frecuencia no saben lo que las motiva a comer en exceso o, si lo saben, es raro que hallen la solución del problema por sí solas. Por eso es tan importante someterse a un programa dietético con la asistencia de un médico, una enfermera o un dietista profesional. Es posible que le aconsejen una dieta de pocas calorías e intercambios de comidas, lo que le proporcionará la cantidad de calorías correcta para usted y una variedad de alimentos. Además, así podrán comprobar su pérdida de peso a intervalos regulares y frecuentes.

También sería conveniente que estuviesen familiarizados con la modificación del comportamiento. Para entenderlo no hace falta ningún diploma en psicología, puesto que en realidad es muy sencillo. La modificación del comportamiento es esencialmente una forma de cambiar hábitos, de reemplazar los malos por los buenos. Se ha usado, por ejemplo, para ayudar a la gente a dejar de fumar y superar la depresión. Se ha comprobado que los programas de modificación del comportamiento han tenido más éxito en ayudar a bajar de peso –y mantenerse así que cualquier otro tipo de programa con estos fines.

Es muy difícil perder la costumbre de comer excesivamente, puesto que no se puede dejar del todo el hábito de comer. Más bien, hay que modificar la manera de comer aprendiendo nuevos hábitos alimenticios. Una costumbre o hábito es una acción o comportamiento automático, y ello significa que la primera medida para cambiarlo es ser consciente de él. Usted debe preguntarse: ¿cuándo, dónde y por qué como en exceso? Muchas personas se dan cuenta de que comen en exceso cuando se sienten deprimidas, solas o aburridas. Otras comen cuando están irritadas, felices o cuando quieren una “recompensa” por otro buen comportamiento.

Cuando usted sepa por qué come en exceso, podrá comenzar a cambiar. No es fácil, pero con empeño encontrará un programa de modificación del comportamiento que le dé resultados; aunque, para que este o cualquier otro programa tenga resultados es importante que usted se comprometa totalmente durante un largo plazo. Habrá que abandonar todas las excusas como por ejemplo: “Hoy el trabajo fue todo un ajetreo“, “Los niños me pusieron los nervios de punta”, etc. En la dieta no hay días libres ni vacaciones, ni siquiera cumpleaños.

El ejercicio también desempeña un papel importante en el programa dietético. Además de quemar calorías, ayuda a desarrollar nuevos intereses y, con el tiempo, buenas condiciones físicas. Es importante elegir el tipo de ejercicio que le gusta; de lo contrario, no llegará a formar parte permanente de su nuevo estilo de vida.

Si usted siempre ha sido una persona inactiva, debe comenzar con un ejercicio menos intenso. Manténgase de pie durante más tiempo y camine distancias cortas. A medida que aumente su energía y baje de peso, podrá incrementar sus actividades gradualmente.

Cuando logre el peso deseado y comience la fase de mantenimiento, entonces empezará la verdadera lucha. Ahora tendrá que usar sus nuevos comportamientos e instrumentos para seguir eliminando las viejas costumbres. Tendrá que seguir evitando las situaciones que le hacen comer.


Fuente: American Diabetes Association.

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